FOTO: Gustavo Ybarra

Problemática

Las condiciones socioeconómicas en la zona de influencia de la Reserva han variado con el transcurso del tiempo, sin embargo, algunas de las actividades económicas que se han es desarrollado en la isla, ya sea por extracción, explotación o uso directo, han dependido siempre de sus recursos naturales. Para las décadas de 1980 y 1990, la pesca se hacía cada vez más intensiva y extensiva, y los recursos pesqueros que se encontraban cerca de la costa disminuyeron considerablemente. Se presentaron innovaciones tecnológicas en cuanto a equipos y artes de pesca, lo que ocasionó un cambio radical en la percepción del espacio marino. Ahora los pescadores pueden recorrer grandes distancias en pocas horas de navegación, y ello ha provocado un aumento en la incidencia de actividades pesqueras y muy probablemente una pérdida del ecosistema marino de la isla. En la actualidad, la zona marina alrededor de la isla se ha convertido en un sitio cada vez más importante para el desarrollo de la pesca comercial y deportiva, mientras que la zona terrestre de la isla es utilizada de manera directa para actividades de investigación, de turismo y como campamento temporal para desarrollar la pesca comercial durante lapsos de dos a tres días.





La protección de recursos pesqueros en la Zona Núcleo de esta Área Natural Protegida propicia un incremento en la abundancia de las poblaciones de interés comercial, así como en la producción de huevos y larvas. Conforme la abundancia de organismos aumente, el reclutamiento y la producción biológica de las zonas pesqueras podrían igualmente aumentar.

Económicamente, durante el siglo pasado y en especial en los últimos treinta años, los pescadores ribereños de diferentes localidades han ejercido una intensa presión sobre los recursos pesqueros, a tal grado que estas pesquerías presentan ya síntomas de sobrecaptura.

En términos económicos, este parece ser el principal problema que debe enfrentar la Reserva, ya que tradicional y permanentemente la pesca es la principal actividad que se da en el área. Sin embargo, los servicios turísticos también constituyen una importante actividad con gran potencial económico, pero que puede provocar impactos sobre los recursos y el ecosistema de la isla, por lo que también es importante regularla. La operación de las embarcaciones turísticas y pesqueras daña el fondo marino por el anclaje y porque ocasionan el levantamiento de sedimentos con sus propelas.

Modelo
Conceptual 

Además, las embarcaciones provocan contaminación por vertimiento de lubricantes y combustibles al efectuar cambios de aceite en el mar, y también por el uso intensivo de motores de dos tiempos. Además, los usuarios eventualmente arrojan desechos inorgánicos sólidos, como taparroscas, popotes, colillas de cigarro, envases desechables, bolsas de plástico, entre otros.

Existe la amenaza potencial de un derrame de hidrocarburos a gran escala, por algún accidente de los buques-tanque que transportan combustóleo a Puerto Libertad y que transitan por la Región de las Grandes Islas.

Las especies exóticas representan una de las mayores amenazas para la conservación de especies, hábitats y procesos ecológicos. También perjudican o acaban con los servicios ambientales, indispensables para el bienestar humano. A nivel global se ha demostrado que las especies exóticas son responsables de un elevado número de extinciones y de muchos otros daños ambientales. De forma resumida, se puede distinguir entre impactos directos e indirectos; entre los directos se cuentan la depredación, la competencia, la alteración de hábitat y los daños físicos y químicos al suelo. Los impactos indirectos incluyen la introducción de semillas, propágulos, enfermedades, endo y ectoparásitos, y el desequilibrio en las redes tróficas; también pueden ocasionar cambios dramáticos en las comunidades y en los ecosistemas.

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